Saturday, September 02, 2006

Inquietud Poética por la Locura.

Es un tema que siempre me conmovió.
He tenido, durante mi corta vida, muchas discusiones alrededor de este tema.
Al no tener conocimientos psicológicos, pero si tener esa ansiedad, o ese instinto, que nos hace ensayar opiniones sobre temas de los cuales desconocemos aspectos técnicos, tal vez, fundamentales, siempre he preferido, o no me ha quedado otro remedio, abarcar este tema del modo más poéticamente que me sea posible.
A este respecto, quería compartir con todos los que se acerquen a este espacio, una óptica que he encontrado en estos días.
Ha decir verdad, no me estoy expresando muy claramente.
Decir descubrí… no sé, no me parece el término adecuado, puesto que es una óptica muy viva dentro de mí desde hace mucho tiempo. Quizá desde que alguna cosa o situación disparó en mi intelecto el interés poético por la locura.
Lo cual me llevó a leer a Charles Bukowsky, (esteticistas abstenerse) como comienzo, y últimamente investigar sobre asesinos seriales e historia del crimen.
Pero la mayor liberación, la voz que cantaba lo que yo soñaba, no lo encontré en ninguna de esas investigaciones.
Recalco aquí el carácter poético de la búsqueda y el interés.
Por el momento no quiero saber de las razones psicológicas, psíquicas o lo que fuere que inducen a un hombre a padecer alguna alteración mental que podamos definir como cierto grado de locura.
Además, se imaginarán que leyendo sobre historia del crimen (¡que buen tema “el extranjero, de Bunbury! Lo estoy escuchando ahora, necesitaba expresarlo.) algo sobre la psicología de estos muchachos, queramos o no, aprendemos.

Retomo el camino de lo que les quería decir.
La voz que decía lo que yo no podía llegar a esculpir certeramente como un pensamiento de cabo a rabo en mi mente, la encontré en una lectura que comencé como “recreativa”, quiero decir, sin mucho interés mas que pasarla bien un rato frente a un libro.

El biblo en cuestión era una recopilación de cuentos de Antón Chejov, llamado “El monje negro”, título del cuento que en realidad fue el que me causó esa admiración.
Antón Chejov fue un médico y escritor Ruso nacido en 1879.
Se que no voy a lograr nada con esto que estoy escribiendo, pero bueno, quizá alguno de Uds. Lo lea o lo haya leído y podamos intercambiar alguna opinión.
Y si no, no importa, tengo ganas de escribir esto y ya.

Bueno, la idea en cuestión se centra en que, hay o habemos (quien sabe) personas que vivimos con algún mecanismo que no funciona del todo bien, o tal vez funciona mejor de lo que debiera, tal es la ambigüedad del asunto.
Ahora bien, cuando esa anormalidad afecta al sujeto que la sufre o a quienes lo rodean, (y quiero decir afecta como que molesta, como que causa efectos desagradables o inconvenientes) seguramente sea mejor para él y para todos.
Pero que sucede cuando, como en el caso de este cuento, la locura que sufre el personaje es la escencia de su vida.
Es el motivo por el cual el tipo conoce la dicha, por el cual el sujeto es quien es, por el cual él es un genio, se le ocurren las cosas que se le ocurren, consigue a la mujer que ama (que feo sonó eso, machista y posesivo, pero si lo cambio estaría cometiendo un acto de injusticia poética, estaría traicionando a mi ¿inconsciente? Bah.. no se.)
Más aún, cuando, merced a esa locura el hombre engendra dentro de si los más altos ideales y aspiraciones.
Cuando está orgulloso de eso.
¿Qué sucede cuando el loco se enorgullece de su locura?
¿Qué pueden hacer los doctores cuando el enfermo no quiere curar?
¿Es válido curarlo a la fuerza?
Todos esos planteos se desprenden de una lectura atenta y fantasiosa, tal vez por demás, del cuento “El monje negro”.
El tipo muere de cordura, muere porque le quitaron la locura.

Bueno, ya está, ya hice mi catarsis, jejeje.

Un abrazo para todos.
Mathyaz.

P.D.: Es acertada mi impresión de que abuso de los paréntesis, y ello hace que mis relatos sean más pesados y menos llevaderos?
Si la respuesta es SI, morirían al leer un cuento de mi cosecha.
Me parece que el próximo post se lo voy a dedicar a los paréntesis.
Por favor, si entran y leen esto comenten, así se que entra alguien.

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