Urgencias aplazadas
Yo no he comprado ninguna verdad, y las pocas certezas que ante mi se han desnudado, han costado bravas tormentas en mi espíritu maltratado.
Siento que no puedo pintar ventanas a la primavera, en medio de muros que han sucumbido al zumbido atroz de nuestro eterno Apocalipsis.
Todo es ya, y mañana nunca llega, y ayer nunca termina de irse.
Todos los dolores inconfesos atrapados entre las sabanas sucias que velan por los sueños de un soñador.
Los sátiros devorarán las vísceras del poeta muerto, y al escuchar los desesperados aullidos, Selene abandonará su indolencia, y dejará rodar una lágrima azul por su rostro agrietado.
Rápido, corramos hacia donde los ángeles revientan de odio, donde Belcebú pone sus huevos, e incineremos la alcoba de Dios con nuestra pasión.
Que ardan los inciensos en la noche inaplazable.
Oremos para que los dioses bajen a fumar opio a nuestro lado.
Seré un incubo rabioso durante el juicio final.
Engendraremos una nueva raza, que vuele hacia el sol.
Yo no puedo atizar el fuego que se apaga entre los pechos de la humanidad.
Pero, aún así arriesgaré todo esta noche, lo haré por nosotros, lo haré por todos.
Mi salto será principio y final.
Con audacia robaré el fuego.
Con amor y suerte, volveré con el tiempo entre mis manos.
Yo no puedo dibujar una sonrisa en el gesto rígido y adusto de nuestro siglo.
Pero aún así, la certeza de que siempre estaré sediento no me hará dejar de beber.
La certeza de que siempre permaneceré presa de este amor inentendible, no hará aplacar la urgencia con que adivino tus ojos, con que deseo tus labios, con que sueño tu voz.
Mathyaz
Esto es lo que pasa cuando uno se siente angustiado y escucha Starsailor.
Les recomiendo esa banda.
Siento que no puedo pintar ventanas a la primavera, en medio de muros que han sucumbido al zumbido atroz de nuestro eterno Apocalipsis.
Todo es ya, y mañana nunca llega, y ayer nunca termina de irse.
Todos los dolores inconfesos atrapados entre las sabanas sucias que velan por los sueños de un soñador.
Los sátiros devorarán las vísceras del poeta muerto, y al escuchar los desesperados aullidos, Selene abandonará su indolencia, y dejará rodar una lágrima azul por su rostro agrietado.
Rápido, corramos hacia donde los ángeles revientan de odio, donde Belcebú pone sus huevos, e incineremos la alcoba de Dios con nuestra pasión.
Que ardan los inciensos en la noche inaplazable.
Oremos para que los dioses bajen a fumar opio a nuestro lado.
Seré un incubo rabioso durante el juicio final.
Engendraremos una nueva raza, que vuele hacia el sol.
Yo no puedo atizar el fuego que se apaga entre los pechos de la humanidad.
Pero, aún así arriesgaré todo esta noche, lo haré por nosotros, lo haré por todos.
Mi salto será principio y final.
Con audacia robaré el fuego.
Con amor y suerte, volveré con el tiempo entre mis manos.
Yo no puedo dibujar una sonrisa en el gesto rígido y adusto de nuestro siglo.
Pero aún así, la certeza de que siempre estaré sediento no me hará dejar de beber.
La certeza de que siempre permaneceré presa de este amor inentendible, no hará aplacar la urgencia con que adivino tus ojos, con que deseo tus labios, con que sueño tu voz.
Mathyaz
Esto es lo que pasa cuando uno se siente angustiado y escucha Starsailor.
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